Aborto/Mundo al revés

Extraterritorialidad intrauterina


aborto tardio

Escrito por Jaime Manning

Cuando en febrero de 2010 agentes del FBI allanaron el consultorio de Kermit Gosnell por una presunta comercialización ilegal de medicinas, no esperaban encontrar restos de niños congelados ni pies de fetos mutilados expuestos en pequeños recipientes. Tres años después, Gosnell viene siendo procesado por asesinato y podría ser condenado a muerte.

Esta noticia, sin embargo, ha pasado desapercibida. Lamentablemente, a pesar de los sangrientos titulares a los que nos tienen acostumbrados, son pocos los medios de comunicación interesados en denunciar y exponer la abyecta práctica del aborto. Porque eso es lo que ha hecho, sin quererlo, Kermit Gosnell: ha expuesto el nefando y lucrativo negocio de la decapitación de niñas y niños indefensos. Ha mostrado al mundo el verdadero rostro de la industria del aborto.

En efecto, como parte de sus servicios abortivos, Gosnell ultimó niños en un lugar visible, fuera del vientre de sus madres y bajo la luz cómplice de su consultorio. Es decir, Kermit Gosnell mató niños cuando los tenía en brazos, convirtiéndose en un testigo de excepción del grito silencioso de sus víctimas. Gosnell pudo verlas retorcerse mientras penetraba sus nucas con tijeras, para cortarles la médula espinal. Pudo verlas respirar y, misión cumplida, pudo verlas morir.

Craso error. Desafortunadamente para Gosnell y para los defensores del aborto, sus asistentes ofrecieron testimonios que sirvieron para elaborar el contundente reporte del Gran Jurado, el cual incluye textos como este:

“Queda, sin embargo, una última dificultad. Cuando practicas abortos en la fase terminal del embarazo mediante la inducción del parto, lo que recibes son bebés. Bebés vivos, retorciéndose y respirando. A las veinticuatro semanas, muchos bebés nacidos prematuros sobrevivirán si reciben la asistencia médica adecuada. Pero ese no era el caso en la Sociedad Médica para Mujeres. Gosnell tenía una solución simple para los niños no deseados que él asistía: los mataba. Él no lo llamaba así. Él lo llamaba: “asegurar el deceso fetal”. La manera de asegurar el deceso fetal era clavando una tijera en la nuca y cortando la médula espinal. Él lo llamaba el “tijeretazo””.

Es verdad que las atrocidades cometidas por Kermit Gosnell son inherentes al aborto. Es verdad que las mutilaciones y desmembramientos de niños indefensos ocurren todos los días en los centros abortistas, como también es verdad que las víctimas, aún sin haber nacido, ofrecen una vigorosa aunque inútil resistencia. Es verdad que muchos callan. Esta vez, sin embargo, Gosnell cometió el error de perpetrar esas iniquidades fuera de los confines de la impunidad o, lo que es lo mismo, fuera del vientre de sus clientas. Gosnell no ha hecho sino sacarlas a la luz, y es nuestra responsabilidad difundirlas.

Sí. Es posible que la legalización del aborto traiga consigo una mayor competencia y genere un eficiente mercado que con severidad darwiniana elimine a los “médicos” prescindibles, poniendo al servicio de las madres solo a los más pulcros y discretos abortistas. Y tiene sentido, pues, ¿quién no quiere que decapiten a sus hijos con pulcritud? ¿No?

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4 pensamientos en “Extraterritorialidad intrauterina

  1. Qué pena leer estas noticias. Más pena me da que el mundo no las conozca y que siga de cierta manera “inmóvil” ante estas situaciones. Es terrible la frialdad con la que “alguien” puede matar, tan sólo para lucrar. Las ambiciones están demasiado torcidas.

  2. Hasta me duele el estómago ante tanta crueldad, tanto odio por la vida y más porque se trata de seres indefensos. Dios nos perdone por tantos hechos atroces y, lo que es peor, bajo el amparo de “la justicia”.

  3. Lamentablemente ni siquiera nosotros difundimos correctamente estas noticias. Creo que debemos empezar por tomar el valor de comentar lo que incomoda incluso delante de los que más amamos. Muchas veces sentada en la mesa de mi familia el tema del aborto ha sido censurado por no ser un tema apropiado para la mesa. Hoy en día en que estos encuentros familiares se hacen cada vez más breves…cuando es el momento apropiado para hablarlo? En este sentido creo que las redes sociales es una buena salida, difundamos.

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