Aborto

El silencio sobre los inocentes

En el Perú el aborto no sólo no es legal sino que nuestra constitución defiende claramente al no concebido. Sin embargo en los últimos años se está viendo como reiteradamente se ignora la dignidad de los peruanos más frágiles e indefensos al estarse haciendo todo tipo de esfuerzos por introducir una legislación anti-vida que viola claramente los derechos fundamentales de los niños por nacer. Reproducimos este artículo aparecido hace un par de días en el diario Expreso en el que hace un claro recuento sobre las omisiones por parte del Estado peruano por defender la vida del concebido.

El Silencio sobre los inocentes por Andrés Tapia Arbulú

dia-de-los-santos-inocentesEl Estado no sólo tiene la obligación de regirse por la Constitución sino tiene que vigilar para que el espíritu de justicia, igualdad y solidaridad que la animan se cumpla. De tal manera que el Estado está llamado a velar por todos los peruanos, pero en especial por los más débiles y frágiles.

Y ¿quién puede dudar de la fragilidad del niño concebido en el vientre de su madre? Nuestra misma Constitución señala que el concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece. A lo que se suma una reciente sentencia del Tribunal Constitucional que determina con claridad que la vida de una persona, la de un peruano, se inicia y es sujeto de derecho desde el mismo momento de la concepción, cuando se unen el espermatozoide y el óvulo, y aparece un ser humano con un ADN totalmente único.

Por eso llama la atención que la propuesta del Plan de Derechos Humanos no mencione cuándo se inician estos derechos en la vida de cada peruano según la Constitución, ni la necesidad de promover la defensa de la vida del concebido.

Del Ministerio de Justicia que ha realizado dicho Plan, igualmente podemos pasar a otros ministerios. Por ejemplo,¿alguien recuerda alguna campaña del Ministerio de la Mujer o el de Salud diciéndole “No al aborto”?Si hacemos memoria sólo recordaremos, en la misma línea, campañas en contra de “embarazos no deseados”, “derechos sexuales y reproductivos” y pronunciamientos para impulsar un protocolo del aborto terapéutico.

Se podría aducir que las campañas a favor de la salud materno infantil son equivalentes a defender la vida del concebido. No es cierto, pues eso es confundir el derecho a la salud con el derecho a la vida. Esta diferencia se expresa en las voces que plantean que niños en el vientre de su madre con enfermedades congénitas no curables sean eliminados bajo la denominación de aborto eugenésico. Parece ser que defender la vida del concebido de manera directa y firme se ha vuelto políticamente incorrecto.

La Defensoría del Pueblo, según la Constitución, tiene la función de “defender los derechos constitucionales y fundamentales de la persona y de la comunidad”. Todo un silencio al respecto, y una carta al Congreso el año 2009 señalando la necesidad de despenalizar el aborto bajo varias circunstancias y otra insistiendo en el protocolo del aborto terapéutico.

¿Cuál es el destino final de los peruanos, las personas humanas en estado embrionario, que no van a ser implantados en el útero de su madre? ¿Serán destinados a un limbo perpetuo de congelación? ¿Serán desechados al cabo de un tiempo? ¿Quedará su vida o muerte en manos de terceros? Sin mencionar la existencia de una técnica anexa llamada Diagnóstico Genético Pre implantacional que criba los embriones con problemas genéticos de los que no. Una pregunta dramática sobre esta técnica: ¿implantarán al que presenta síndrome de Down? ¿Tendrá el derecho a nacer como uno sano?

Hay gran indiferencia en los poderes del Estado, con una difusión masiva y pública de avisos que “solucionan atrasos menstruales”, venta en internet de “pastillas abortivas”, hasta llegar al extremo de permitir la existencia de un servicio telefónico llamado “línea aborto” para dar consejos de “cómo abortar de manera segura”. Si bien no se podría afirmar que hay un complot en este caso, sí se puede percibir que existe un olvido sistemático por parte del Estado por defender la vida del concebido.

Lo podríamos formular de otra manera: si el Estado es el garante de la Constitución, y si especialmente este Gobierno ha deseado tomar la bandera válida y loable de la inclusión social, ¿dónde quedan esas posiciones ante los ataques a la vida del concebido como persona y sujeto de derechos y a la promoción de una cultura en que se defienda la vida de todo peruano? Es pues preocupante que hasta ahora sólo exista un elocuente silencio de las autoridades sobre el derecho a la vida de estos niños inocentes.

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Un pensamiento en “El silencio sobre los inocentes

  1. Es una muestra que en verdad el mundo anda de cabeza. Me sorprende cómo puede haber tantas formas de negar la vida y mostrarlas como un “bien”… y lo peor es que hay gente que lo cree así. Pero cuando hablamos a favor de la vida, somos unos “delincuentes” que atentamos contra la libertad de la mujer y sus derechos de “hacer lo que quieran”.
    El tema también va que las campañas se vuelven un espacio publicitario donde le venden el alma al diablo con tal de obtener un puesto determinado, y es tanta la ceguera que deja de importar la vida con tal de lograr el puesto.
    Espero que algún día (muy cercano) todo esto cambie y los indefensos logren la vida que por derecho natural les corresponde.

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