Mi amor y odio por los hombres

Hace ya un tiempo atrás que pienso mucho en ustedes los hombres, en TODOS los hombres de este mundo. Debo confesar que por muchas vivencias dolorosas que tuve en la vida con ustedes llegué a despreciarlos. Llegué a pensar que la vida podía continuar sin ustedes, total, al final ustedes no saben nada de nada.

Si ese pensamiento no se anidó por completo en mi mente fue por la grandeza de la hombría que descubrí en mis dos hermanos desde que eran niños y cómo se prolonga y despliega ahora que son adultos.

Hace mucho tiempo atrás, uno de esos días en el que se libraba una cruenta batalla de amor y odio en mi interior, el amor ganó. Mi corazón quedó en calma cuando descubrí que si mis hermanos eran unos hombres tan íntegros a pesar de las circunstancias de su vida, entonces tenían que haber muchos más en el mundo. Pero ¿Dónde estaban?

Hoy conozco la respuesta y pronto se las diré.

Estuve conversando con uno de los hombres de mi vida, mi esposo. Debo aclarar que no sólo tengo UN hombre de mi vida, tengo ahora cuatro: Mí amado esposo, mi padre y mis dos hermanos. Mi amor por ellos es infinito, si bien el amor a mi esposo es primordial. El amor y admiración hacia mis otros tres es profundo. Los conozco tan bien y los amo con sus miles de defectos y sus millones de virtudes.

Primero le pedí que me hablara un poco de los hombres. Que me dijera cuales creía que eran sus características, sus diferencias con respecto a nosotras las mujeres. Y con gran sorpresa descubrí que le costó mucho encontrar características positivas sobre los hombres con respecto a las mujeres. Este es el listado que me dio:

  1. Los hombres somos protectores.
  2. No toleramos tanto el dolor como ustedes.
  3. No podemos concentrarnos en más de una cosa a la vez.

Antes que la lista siguiera, se quedó en silencio brevemente y me dijo que en verdad no tenía clara sus verdaderas características y que durante su vida había comprado la idea de que las mujeres no necesitamos de los hombres. Me dio varios ejemplos del comportamiento de los hombres en nuestros días. Por ejemplo el control de la natalidad. Dentro de una relación el control de la natalidad es responsabilidad de la mujer, es ella la que debe impedirla tomando un anticonceptivo, mientras ellos están despreocupados pasándola bien.

Guardó silencio un momento y luego dijo: Deberíamos volver a los orígenes, a saber cuáles son verdaderamente nuestras características como hombres. Yo creo que los hombres estamos aquí principalmente para cuidar, para proteger. Incluso nuestro propio cuerpo está diseñado de esa manera ¿no?

Me he quedado pensando en lo difícil que fue para mi esposo encontrar características positivas sobre ellos, los hombres.

Les comparto mi opinión: Los hombres son MARAVILLOSOS. Han sido creados para ser grandiosos, fuertes, apasionados en sus labores, capaces de trabajar horas de horas sin interrupción para llevar el pan a su casa. Intensos con sus ideales, intensos en el amor. Su razonamiento espacial es magnífico, son los mejores constructores, ingenieros por naturaleza.

Como mi esposo decía: “A veces siento que somos como soldados, pero deberíamos ser soldados no para ir a una guerra bélica sino para defender”

¿Para defender qué? Pregunte, su respuesta natural fue “Para defender la VIDA”

¿Dónde están aquellos hombres? Están ahí en silencio, en todas partes, víctimas también de un mundo que los ataca que les exige ir en contra de su propia dignidad. El mundo les exige ser exitosos, ser los maestros seductores, los amantes perfectos que calcen en un comercial (donde nadie sale embarazado), esos que seducen y al final del comercial se van dejando a la mujer soñando con su perfume y su recuerdo permanente, imborrable de la memoria.

Hombres amados, ¡Despierten! Han sido creados para ser grandes, para ser héroes, para salir y ponerse al frente defendiendo la vida, el amor por sus mujeres, por sus hijos, están llamados a ser PADRES.

Padre es una palabra que significa origen de la vida, cabeza de un pueblo. Hombres, mañana es el día del Padre. Sean padres todos, los que ya tienen hijos, los que no los tienen aún, los que jamás los tendrán pero serán Padres en espíritu, en guía, en formación. Ustedes deben salir a defender la vida pues ustedes también la engendran; ese niño en el vientre no es sólo responsabilidad de las mujeres, es su propia carne, sangre de su sangre. Y así soldados, como decía mi esposo, tienen que defenderlo y cuidarlo con todo su ser. No permitan que el mundo les grite lo contrario. No permitan que los expulsen de lo que además de ser su derecho es su responsabilidad. No pierdan la dignidad volteando la cabeza e ignorando las atrocidades que suceden en contra de la vida.

Hombre amados, Feliz día del Padre a todos ustedes. Despierten, despliéguense sin medida que sin ustedes esta lucha no es posible.

Los invito hoy a descubrirse y a descubrirlos. A todos los hombre los invito a que me respondan la pregunta que le hice a mi esposo: ¿Quien eres? ¿Qué es lo que te hace ser verdaderamente hombre? Y a las mujeres que nos cuenten ¿Quiénes son los hombres de tu vida?

Hablando sin decir nada

En los últimos días pensaba en qué es lo que realmente comunicamos cuando hablamos.
Observo mí entorno y veo que los intercambios de mensajes se limitan a cosas muy triviales que no responden a los anhelos más profundos de nuestro corazón.
En el trabajo sólo hablamos de los números, de cuánto tenemos que lograr conseguir este mes, cuál será el crecimiento del año. Entre mis amigos discutimos los detalles de mi próximo matrimonio pero esos detalles se limitan al diseño del vestido, de los partes, de la fiesta, de la luna de miel. Escuchaba decir a mi novio el otro día: “Nadie me ha preguntado cómo me siento o qué pienso sobre el matrimonio”.

Escucho a mis amigas y amigos planear el próximo fin de semana en la playa, a qué sitio ir. Los viajes…LAN ha sacado tan buenas ofertas a Cusco con el objetivo de ayudar a que se recupere económicamente luego del desastre de las lluvias y lo único que se nos ocurrió es comprar pasajes para ir a “juerguear” la noche cusqueña. Ninguno de nosotros  pensó ni meditó, el por qué los pasajes bajaron tanto, cuál es la situación de Cusco, de su gente…Mirando hacia atrás me parece sorprendente que no lo hayamos hecho.

Escucho mucho, muchas palabras, muchas risas, muchas intromisiones negativas en la vida de los demás como por ejemplo: “él no te conviene”, “¿te estás casando bien?”, “cásate con bienes separados, uno nunca sabe lo que puede pasar”, “yo opino que fulanita debería hacer esto o usar aquello”… “uy, salió embarazada, se fregó”.

Lo que más me llama la atención es que estas intromisiones no llevan a verdaderos cuestionamientos. Es como si sólo pudiéramos pensar en la orilla y no meternos al océano profundo de nuestro ser. Me refiero a que sólo pensamos en lo inmediato, sólo pensamos en que si molesta o duele o podría doler, lo mejor es desecharlo, o lo que es peor aún ni siquiera pensamos.

¿Por que hablamos sin decir nada? Por qué cuando queremos tocar temas profundos como el aborto, tengo que recibir una clase de etiqueta que dice; “en la mesa no se habla de esos temas”. Y si no hablo en la mesa de esos temas; ¿Dónde lo voy a hacer?

El tema del aborto es un tema tan delicado pero a la vez tan importante que creo que cada persona debería tener un criterio formado al respecto. Pero cómo vamos a tener un criterio formado si pensamos superficialmente  y no nos gusta hablar del tema.

Este 27 de marzo hay una marcha por la vida, en contra del aborto, y yo quiero ir, me parece muy importante expresar qué es lo que pienso con respecto a las iniciativas abortistas, quiero salir a gritarle al mundo que es una iniciativa de horror tremendamente equivocada el querer solucionar problemas “sociales” asesinando niños indefensos.

Es mi deseo que ese día miles salgamos a las calles. Pero luego, me detengo y pienso: Cómo vamos a lograr que la gente se manifieste si gran parte no quiere darse la molestia de hablar, de pensar, de reflexionar; de entender  la responsabilidad que tenemos con el mundo, con nosotros, con la vida. No podemos seguir hablando sin decir nada, es hora de pararse a pensar, de cuestionarnos y entender lo que verdaderamente implica el aborto. Es hora de descubrir dentro de ti una verdad indiscutible y salir a gritarla al mundo, es hora de luchar por la vida, por nuestra vida.

Yo quiero tomarme la vida en serio, entrar más en mi para poder darme a los demás y hacer de este mundo un mundo mucho mejor y no quiero hacerlo sola. Quiero salir a las calles para ser la voz de los que no tienen voy y lo haré aunque me toque hacerlo sola pero creo que esos niños se merecen más. ¡Salgan conmigo a las calles este 27 de marzo! ¡Salgamos juntos y hagamos sentir nuestra voz!


Sobre nuestros derechos…

DERECHOSEl último debate por el que pasa el Perú en los últimos días, sobre la píldora del día siguiente, me lleva a reflexionar sobre un tema en especial.

Veo que muchas personas están a favor de repartir dicho método gratuitamente inclusive a menores de edad. Todo esto bajo la disculpa de la pobreza, de la mala información del individuo, de los derechos de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y a disfrutar plenamente de su sexualidad sin el “temor” de un embarazo…

Medito sobre este último punto: Derecho de la mujer a disfrutar de su sexualidad sin el “temor” de un embarazo. ¿Qué significa disfrutar de su sexualidad? Creo que nos falta mucha información al respecto.

No podemos colocar el acto sexual como un mero objeto de placer. No nos hace más evolucionados o primer mundistas el “disfrutar libremente” de nuestra sexualidad. Es como colocar la sexualidad en el mismo nivel que comer, dormir o beber. Resulta que ahora da lo mismo tener una relación sexual que comerse un chocolate! Si tengo ganas…pues lo tomo, es mi derecho y obviamente el “riesgo” de quedar embarazada atentan contra esta libertad. ¿Cuál es la solución? Repartamos anticonceptivos de emergencia, ¡no importan las consecuencias!

¿De qué estamos hablando? Comer un chocolate no hará que quedes embarazada…cómo podemos entonces poner nuestra sexualidad como un simple objeto de placer.

El acto sexual es un acto profundo, totalmente diferente a los otros placeres del cuerpo, ya que no sólo está comprometido el cuerpo sino también el alma. Nos efecta de una manera emocional muy profunda.

Sabías que durante la exitación sexual se produce una hormona llamada oxitocina que funciona como un super pegamento humano porque crea un enlace emocional muy fuerte que aumenta la confianza en la otra persona y disminuye tus habilidades de verla objetivamente. Esto en un matrimonio es algo muy positivo pues fomenta la unión de la pareja que se ama.

Sin embargo si se abusa del mismo este efecto va disminuyendo, así como cuando pegas una cinta adhesiva y la vuelves a despegar y luego la vuelves a pegar, el efecto del pegamento es cada vez menor hasta que se pierde del todo y luego ya no pega nada. Es muy difícil volver a sentirse unido a alguien si se continúa con esta conducta. El inmenso regalo de unión se pierde. Es por eso que hay que aprender a utilizar nuestra sexualidad como es debido.

¿Cuál es entonces el derecho de la mujer (y del hombre) de disfrutar plenamente de su sexualidad? La sexualidad es un don de Dios y debe ser utilizada correctamente. El fin de esta es la unión y la procreación. Si bien proporciona un placer enorme este no es el fin primordial. Y no podemos ir por la vida pidiendo métodos anticonceptivos de todo tipo, recurriendo a abortos simplemente porque no sabemos o no queremos utilizarla como se debe. No podemos ser inconcientes y no considerar las consecuencias de nuestros actos.

Sé que el controlar y ejercer voluntad sobre nuestra sexualidad no es una tarea fácil, mucho menos en el mundo de hoy que  nos bombardea con ideas y filosofías que justo dicen lo contrario. Pero creanme vale la pena hacerlo, vale la pena ejercer cotrol de tu sexualidad. Solos no podemos. En otro post conversaremos más del tema.